Análisis de un incidente crítico en mis clases al revés en la asignatura de lingüística y todo lo que aprendí de él

Querría contar este incidente crítico que me sucedió con uno de los grupos de primero de Filología Hispánica cuando instauré por primera vez el modelo de clases al revés o “flipped learning” en la asignatura obligatoria Lingüística. Espero que mi experiencia pueda servir a quienes se esfuerzan por ser mejores docentes. Este es un primer borrador. Mi intención es compartirlo con la comunidad del proyecto de investigación critic-share:

http://www.critic-share.com/

Para entender el contexto de lo que hago en esta asignatura recomiendo las siguientes fuentes:

Lo primero y que puede llevar poco tiempo es este resumen de cuatro páginas que entregué en la ponencia inaugural de las II Jornadas de Docencia Universitaria “Invirtiendo (en) la docencia universitaria con ayuda de las nuevas tecnologías” que impartí el 2 de julio de 2015 en la Universidad de Sevilla:

https://docs.google.com/document/d/1V7slCJAoSd6Br9IGz-siGCNUrUze4HCTT-rQSjH2qn0/edit?usp=sharing

Si sabe a poco, recomiendo ver la ponencia completa. Son dos horas, pero incluso el alumnado de primero me ha dicho que aunque asusta al principio la duración, les resulta interesante por lo que digo y cómo lo digo:

http://tv.us.es/ii-jornadas-de-docencia-universitaria-i/

Algo por escrito más extenso, fue presentado en estas jornadas:

En el congreso I Seminario Iberoamericano de Innovación Docente de la Universidad Pablo de Olavide. 2014

CREACIÓN DE UN ENTORNO DE APRENDIZAJE CRÍTICO Y SIGNIFICATIVO EN LINGÜÍSTICA, ASIGNATURA DE PRIMERO DE FILOLOGÍA

Texto completo publicado aquí. En la página 4 se menciona el incidente crítico:

http://www.upo.es/ocs/index.php/sididoupo/sidiupo/paper/view/288

En septiembre de 2016 di una charla en inglés en la Universidad de Islandia sobre lo que hago en primero y las razones por qué lo hago. Creo que logro justificar muy bien en esta charla la necesidad del cambio de modelo:

https://youtu.be/9940vaBHTP8

y esta es la presentación que usé:

https://docs.google.com/presentation/d/1s9_7CRQUe4lr7VZap1ARGLFythfA3XidSDdNzk_Da9o/edit?usp=sharing

Aquí se puede leer una larga reflexión sobre mi revolución docente personal en la comunidad de aprendizaje FlippedEabe de Google Plus que me ha venido apoyando estos últimos años. Menciono el incidente crítico que voy a narrar aquí:

https://plus.google.com/105301801987386613113/posts/6VZg3qhxNvQ?sfc=true

El primer curso en el que usé el modelo de clases al revés en la asignatura de primero Lingüística  fue el curso 2012-2013. Me decidí a hacerlo tras asistir al Eabe de Algeciras en abril de 2013. Fue un cambio radical en medio del cuatrimestre. Cuento aquí cómo empezó a gestarse:

https://plus.google.com/+JuanPabloMora/posts/gvT2dwm9Dz1?sfc=true

El alumnado se quedó muy satisfecho con la experiencia como se demuestra en algunos fragmentos de sus portafolios en los que hablan del cambio de modelo:

https://plus.google.com/+JuanPabloMora/posts/WmRvVcWSyqp?sfc=true

Aquí comparto un largo análisis por mi parte de lo satisfactoria que fue la experiencia de ese curso en los tres grupos de primero en los que cambié al modelo de clases al revés en mitad del cuatrimestre:

https://plus.google.com/+JuanPabloMora/posts/9p3gyYGuzgC

Incidente crítico:

El incidente crítico se produjo el curso siguiente, en marzo de 2014, en el grupo 1 de Filología Hispánica. Me sirvió bastante para crecer como docente y para darme cuenta de lo esencial que es el componente afectivo y emocional sobre todo para gestionar procesos de innovación docente del calado del que he llevado a cabo estos últimos años. Este fue el primer curso en el que implementé el modelo de clases al revés desde el principio del cuatrimestre en los tres grupos que impartí de la asignatura Lingüística, dos de hispánicas y uno mucho más numeroso de Estudios Ingleses, con un total de cerca de 200 alumnos.

Tras un mes de clase, el alumnado del grupo 1 de Hispánicas se sentía mal porque un amplio sector de la clase tenía la sensación de que no estaba aprendiendo con la nueva forma de llevar a cabo las clases. No tenía apuntes ni contenido concreto que estudiar y empezaba a sentir bastante inquietud con respecto al examen. Ese curso había cometido el error de poner un sistema de evaluación por el que el 50% de la nota dependía de un examen final obligatorio. El otro 50% dependía del portafolios y del trabajo continuo. A partir de entonces, a raíz de la lección aprendida, evalúo solo por medio del portafolios y el examen se reserva para quien quiera subir nota, opte a Matrícula de Honor o no haya podido cumplir los exigentes requisitos de la evaluación continua con asistencia obligatoria incluida. El curso 2013-2014 no era obligatoria la asistencia y al ser las clases del grupo 1 a las 8:30 de la mañana solía haber una asistencia a clase irregular, lo que contribuyó a magnificar la sensación de que no se aprendía. Desde entonces, si se quiere participar en el modelo innovador de docencia y evaluación exijo que se asista al menos al 90% de las horas de clase. Fue otra de las lecciones que aprendí con el incidente.

El conflicto estalló cuando pedí al alumnado a mediados de marzo que llevaran a cabo evaluaciones por pares de uno de los ensayos de opinión que acababan de entregar.  Uno de los alumnos puso de manifiesto su rechazo a esta evaluación por pares en esta entrada en la comunidad Google plus sobre sexismo lingüístico en la que se había inscrito casi todo el alumnado de primero de ese año:

https://plus.google.com/101936947603546530918/posts/NW27CtUNVV2

Un día de mediados de marzo, en plena clase, el alumnado me manifestó a través de su delegada que estaban muy descontentos con la forma en la que se estaba enseñando la asignatura, que no tenían apuntes por los que estudiar para el examen, que sentían que no estaban aprendiendo y me instaban a que volviera a un método más tradicional por el que yo fuera el que explicara el contenido de la materia y les diera apuntes. Además, me manifestaron que no se sentían capacitados para evaluar los trabajos de sus compañeros como se les había pedido en la última tarea. Pasamos toda la clase debatiendo la cuestión. Yo les manifesté que no iba a cambiar de modelo docente pues estaba totalmente convencido de la bondad de lo que estábamos haciendo y de lo poco efectivo que es el modelo tradicional de transmisión de información. Sobre lo de evaluar el trabajo de sus compañeros, les argumenté que en pocos años se iban a convertir ellos en docentes y que entonces tendrían que evaluar y que sería bueno que fueran practicando. Una alumna me contraargumentó con razón que era un contrasentido que siguiera un modelo docente innovador pero que evaluara por medio de un examen obligatorio más propio del modelo de enseñanza tradicional. Lo cierto es que había decidido volver al examen obligatorio ese curso, a diferencia del anterior, por dos motivos, a saber, por el qué dirán de mis compañeros de área y de Facultad y porque me había puesto de acuerdo para poner el mismo examen para comprobar la eficacia del modelo con la compañera que impartía el grupo 2 de Hispánicas (turno de tarde) usando un modelo más tradicional y expositivo.

El siguiente día de clase tras este debate y conflicto noté cuando me dirigía al aula que gran parte del alumnado estaba en uno de los pasillos de la facultad, lejos del aula. Cuando llegué al aula solo había seis alumnos que me dijeron que los demás habían decidido no acudir al aula para ir a hablar con el director del departamento en protesta por no haber accedido yo a cambiar de modelo docente y volver a uno más tradicional.

La queja verbal llegó al director del departamento quien convocó a la delegada y subdelegada del grupo a una reunión conmigo. En esa reunión acordamos que yo seguiría con mi modelo docente pero que explicaría todo aquello que el alumnado quisiera preguntarme tras haber leído las lecturas y llevado a cabo las actividades que se les pedía.

Una buena forma de entender cómo me veía una parte del alumnado de ese grupo es a través de viñetas que varias de las alumnas compartieron por esas fechas a través de Twitter, sin mencionar mi nombre pero resultando obvio que se referían a mí:

 

profe_motivado

profe_desmotivado

La conversación en Twitter se centraba en qué viñeta me describía mejor, la del profesor ultramotivado, o la del desmotivado, con tres de las alumnas opinando que la primera, y una cuarta que manifestaba no venir normalmente a clase, la segunda, llegando finalmente al consenso de que una mezcla de ambas y de que las dos viñetas estaban hechas para mí.

Lo cierto es que mientras que en los otros dos grupos a los que daba clase ese curso sentía que el modelo estaba funcionando, en el grupo 1 de Hispánicas el resto del cuatrimestre hubo un bloqueo afectivo causado por el incidente crítico por parte de gran parte del grupo. Fue en ese momento cuando acudí por primera vez a Lola Limón, profesora de Educación, con muchos años de experiencia en enseñanza basada en proyectos, para que hablara a mi alumnado y les convenciera de la bondad del aprendizaje basado en proyectos y de las metodologías de aprendizaje activo.  En solo una hora y veinte de clase se los metió en el bolsillo y les convenció de la bondad del aprendizaje basado en proyectos y de una nueva forma de enseñar en la que se da protagonismo, autonomía y responsabilidad en el aula al alumnado.

El alumnado del grupo 1 llevó a cabo muy buenos proyectos y la clase acabó el día del examen, el 17 de junio de 2014. Ese día, en el que tenía convocados al alumnado de los tres grupos para una sesión de resolución de dudas por la mañana antes del examen que se celebraría por la tarde, noté también tensión con parte del alumnado del grupo 1, una tensión que no existía con los otros dos grupos en los que el cambio de modelo había sido un éxito. Pero la delegada del grupo comentó algo que me pareció importante, que sentía que no había tenido que estudiar para el examen pues dominaba la materia dando a entender que el modelo había funcionado.

Finalmente, logré encauzar del todo la situación pidiendo al alumnado que asistiera a la teleconferencia de Ken Bain del 1 de julio de 2014 en las Jornadas de Docencia Universitaria de la Universidad de Sevilla, las mismas en las que por avatares del destino  yo sería ponente inaugural tan solo un año después:

http://tv.us.es/iv-ciclo-de-conferencias-sobre-docencia-universitaria/

Dos de mis alumnos fueron, uno de ellos el mismo que había manifestado públicamente en el grupo sobre el sexismo lingüístico su descontento hacia mí y el modelo docente. Durante la conferencia recibí este mensaje suyo:

El 01/07/2014 18:32, Antonio Pappalardo escribió:

Genial la conferencia si me hubieses hablado de este hombre y me hubieses documentado sobre sus ideas hubiese comprendido tu sistema de enseñanza y la hubiese seguido gustoso.Lo que si que este sistema no puede estar aislado tiene que ser global si no no tiene sentido.Te pido disculpas por mi ignorancia ante las cosas nuevas, lo que si te digo que tu tampoco lo has sabido trasmitir correctamente.  Saludos

Unos días después, el 5 de julio, publicó esto en el grupo sobre sexismo lingüístico:

https://plus.google.com/101936947603546530918/posts/2VJddW3joUy

Vale la pena reproducir uno de los comentarios a esta entrada escrito por Antonio Vileya, alumno del grupo 3, pues cuenta cómo vieron el conflicto del grupo 1 conmigo desde el grupo 3, donde el cambio de modelo fue acogido con entusiasmo todo el cuatrimestre por la mayoría del alumnado:

Hablo desde la experiencia (mi experiencia) que hemos tenido en el grupo 3 de Filología Hispánica y cómo he visto desde fuera todo lo que ha ocurrido: Pido disculpas anticipadas si ofendo a alguien u ofrezco una visión errónea.
Yo no creo que haya sido culpa de Juan Pablo ni la forma en que presentó el método, creo que las dificultades nacieron a raíz de las incompatibilidades entre el método y la personalidad del grupo 1, que (creo), siempre habéis optado por un método de enseñanza tradicional.
Ahora bien, no creo que sea justo exigir que los profesores tengan que amoldar su método a las exigencias de la clase. Existe la libertad de cátedra.
Pongamos el ejemplo contrario: En el grupo 3, donde sí ha cuajado más el método (aunque tampoco del todo, hablo por mí), ¿imagináis que le pidiésemos a cada profesor enseñar de esa forma porque nuestro grupo así lo prefiriese?
Además, creo que se ofrecieron suficientes alternativas: Cambiar el turno a los grupos de tarde, estudiar la asignatura por uno mismo con los manuales…
Lo que sí me ha desesperado a veces ha sido la desorganización de los contenidos en la plataforma, perdía mucho tiempo buscando material o vídeos de los primeros temas, por ejemplo.
Por el resto, genial. He aprendido, me he divertido y he pensado. ¿Qué más puedo pedir en la Universidad?

El 30 de julio publiqué esta reflexión en el grupo FlippedEabe contando el incidente y señalando todo lo que había aprendido y las cosas que tenía que cambiar de la implementación del modelo:

https://plus.google.com/105301801987386613113/posts/31HyGsEApqU

Durante todo julio de 2014 mi alumnado de primero fue publicando su reflexión sobre las ideas de Ken Bain en un foro de discusión que publiqué en la plataforma de enseñanza virtual. En este documento de Google Drive recogí algunas de las aportaciones más interesantes, algunas de ellas de alumnado del grupo 1 de hispánicas #hisp1. Se pueden leer aquí:

https://docs.google.com/document/d/1Ex8S95ph7zkQoCjjydd3hOzwsufN-5fnJ0V9sMasVOk/edit?usp=sharing

Cabe resaltar este fragmento de la reflexión de Antonio Pappalardo:

YO SOY UN ESTUDIANTE TRADICIONAL,AUNQUE ESTE AÑO HE TENIDO LA OPORTUNIDAD DE CAMBIAR POR EL MODELO DE ESTUDIANTE QUE PRETENDE ESTE SEÑOR Y LO HE DESAPROVECHADO, ME HE ENCONTRADO CON UN PROFESOR QUE ME HA BRINDADO LA OPORTUNIDAD DE CAMBIAR POR EL SISTEMA QUE PRESENTA ESTE HOMBRE Y LA HE DESAPROVECHADO.TODO DEBIDO DEL MIEDO AL FRACASO, MIEDO A SALIR DE LO ESTABLECIDO Y TAMBIÉN POR LA COMODIDAD DE QUE TE LO DEN TODO HECHO CUANDO DISPONES DE POCO TIEMPO.LA VERDAD ME ARREPIENTO,POR QUE HE ESTADO TODO EL CURSO QUEJÁNDOME DEL SISTEMA Y NO HA SIDO HASTA QUE HE ASISTIDO A LA CONFERENCIA ,CUANDO ME HE DADO CUENTA DE TODO LO QUE ME HE PERDIDO. LA UNIVERSIDAD DEBERÍA ESTA LLENA DE ESTUDIANTES DE ESTE TIPO Y POR SUPUESTO DE DE PROFESORES QUE SE IMPLICARAN EN ESTE SISTEMA, TODO CAMBIARIA Y LOS RESULTADOS SERIAN MENOS FRUSTRANTES.

Aquí se puede acceder al resultado de las encuestas de los grupos de hispánicas del curso 2013-2014:

https://hdvirtual.us.es/discovirt/index.php/s/FxPXNHFNqpplWfB

(si se mira la encuesta por alumno se puede comprobar que el factor afectivo y el rechazo hacia mi persona y el modelo docente era manifiesto en un sector del alumnado que me calificó en todo con la nota más baja incluso en items objetivos como ¿ha dado a conocer su proyecto docente?)

Los dos cursos siguientes mejoré el modelo docente. Varios de los alumnos implicados en el incidente tomaron mi asignatura optativa de  tercero Lingüística Aplicada dos años después. Tal fue el éxito de esa asignatura que este curso académico un gran número de alumnas del grupo 1 directamente implicadas en el incidente crítico tomaron esta misma optativa estando ya en cuarto.

Esta entrada reciente en el grupo FlippedEabe muestra lo bien que me va con el alumnado de hispánicas que ahora está en cuarto y que se vio involucrado en este incidente crítico hace tres cursos:

https://plus.google.com/105301801987386613113/posts/fTCymzCr7Ja

Antonio Vileya, alumno del grupo 3 en el curso 2013-2014, quien también tomó la asignatura de tercero el curso pasado, 2015-2016, hizo un diagnóstico muy certero en su portafolios de la asignatura de tercero de las fases por las que pasa el alumnado que tiene que adaptarse al mi modelo docente innovador y diferente. Lo hice público con su permiso en el grupo FlippedEabe:

https://plus.google.com/105301801987386613113/posts/e8rcdubfNNK

Otras menciones del incidente crítico en entradas del grupo FlippedEabe o reflexiones relevantes:

26-07-2014

comento lo que se necesita para llevar a cabo el cambio de modelo con éxito:

https://plus.google.com/105301801987386613113/posts/gfoHSjPdZgs

8-11-2014

aquí se habla de la evaluación. En uno de los comentarios cuento que la rebelión que sufrí se debió a que pedí al alumnado que evaluara a sus pares:

https://plus.google.com/+JoséLuisCastilloChaves/posts/M5C7mLaTNjS

– en uno de los comentarios de esta entrada del grupo FlippedEabe de 26 de noviembre de 2014, tras el congreso de innovación docente de la UPO:

https://plus.google.com/105301801987386613113/posts/3AQE3qFQnrN

25-10-2015

comento el rechazo inicial del alumnado al cambio de modelo y comparo los malos resultados de las encuestas del curso 2013-2014 con la mejora en las encuestas del curso siguiente:

https://plus.google.com/105301801987386613113/posts/EfXJxpyX47D

22-6-2016

https://plus.google.com/105301801987386613113/posts/2okJgmmmJfg

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Un pensamiento en “Análisis de un incidente crítico en mis clases al revés en la asignatura de lingüística y todo lo que aprendí de él

  1. […] cursos con el alumnado que se rebeló contra mi nueva forma de enseñar en una entrada anterior de este blog. Ese incidente me hizo crecer mucho como docente, y a mi alumnado […]

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